miércoles, 6 de febrero de 2008

El rastro del empresario de Tomiño fugado se pierde en Salamanca (La Voz de Galicia, 07/02/08)

El industrial Manuel Martínez Barros se alojó hace diez días en un hotel de Ciudad Rodrigo, solo una semana después de haber abandonado el grupo Marbar

El empresario de Tomiño responsable del grupo Marbar, Manuel Martínez Barros, no abandonó el país poco después de dejar la empresa el 21 de enero como sospechaban sus antiguos empleados, proveedores y propietarios de viviendas. Al menos hasta hace diez días seguía en España. La noche del 27 se hospedó en un establecimiento de la localidad salmantina de Ciudad Rodrigo.
Martínez llegó solo aquel domingo a última hora de la tarde al hotel Cruce y pidió una habitación individual al propietario del negocio. A primera hora de la mañana del día siguiente dejó el hotel tras abonar la factura con dinero en efectivo a una de las empleadas y ahí es donde se perdió nuevamente su pista. Sus datos constan en el parte de viajeros del hotel que él mismo rellenó con su puño y letra para poder pernoctar.
El responsable del establecimiento, Ángel Villoria, no recuerda ya su cara. «Pero estoy seguro de que era él, puesto que tomé los datos de su carné de identidad», añade con rotundidad. Ayer por la tarde enseñaba la hoja de admisión del empresario del que más se ha hablado estos últimos días en Galicia.
Libre de sospechas
El dueño del hotel afirma que apenas se fijó en el empresario tomiñés. En el instante de su llegada estaba viendo un partido de fútbol en la cafetería de su negocio. Salió un momento, anotó sus datos en el registro y le dio la llave de la habitación número 112.
Después se marchó y ya no volvió a saber nada más de él. A la mañana siguiente, pagó y se fue en una dirección desconocida. «Realmente no me acuerdo de nada porque en los últimos días ha venido mucha gente por aquí, incluso hemos estado llenos en carnaval, y es imposible que retenga en mi memoria todas las caras», justifica.
En ningún momento pudieron sospechar el escándalo que arrastraba la persona que acogieron, de la que, aunque permanece en paradero desconocido, ningún miembro de su familia ha denunciado hasta ahora su desaparición. Su ignorancia se explica también porque la polémica fuga del industrial apenas ha tenido repercusión en Castilla y León. Fuera de los límites de la comunidad gallega, Manuel Martínez Barros pasa completamente desapercibido y, tal vez por ese motivo, no tuvo ningún reparo en registrarse con su nombre y apellidos en el hotel.
El paradero del industrial fugado continúa siendo una incógnita por el momento. Los rumores sobre su marcha a Brasil se dispararon días después de conocerse su huida. Algunos trabajadores aseguran que varias personas lo vieron en el aeropuerto con destino a ese país sudamericano, donde también se especuló que podría haber iniciado un negocio relacionado con la ganadería. Pero saber dónde se encuentra realmente sigue siendo todo un misterio.

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